martes, 7 de junio de 2011

Porque en mi cabeza revientan palabras

Hola, hoy tengo la sorpresa de decir que el gran Anónimo ha querido publicar unas líneas en mi blog:
Me gustaría que las cosas no me saliesen siempre... mal. Todo parece salir al revés, y lo bueno no tarda en caerse por la presión que la realidad insiste en ejercer sobre mi vida.
Tan pronto es real como se torna un recuerdo más, colgando en mi puta mente como un post-it, a fin de no olvidarlo. Ahí, siempre presente en su ausencia, hasta que te acostumbres a él, convivas con él, lo odies, lo ames, hasta que simplemente lo ignores. Mas no tarda mucho el siguiente golpe, plasmándose junto al resto de recuerdos, y cada vez ejercen más peso en tus acciones.
Están ahí, para recordarte lo que insistes en olvidar.Que eso, eres tú. 
 By Anónimo

 Anónimo esta en lo cierto, es una puta mierda estar recordando...la mierda que te ha pasado. Yo sin ir mas lejos esta noche me ha costado dormir por que me reconcomía un tema no tan reciente, pero que por lo visto, no se quiere ir de paseo a otro sitio. ¿Qué hacer con ellos? Pues como son mierda (obvio, por eso están reflejados en este blog xD) la solución es tirarla a la basura.
 Cuando tiras algo a la basura, se convierte en problema de otro ( a no ser que vallas corriendo y te metas en el contenedor para recuperar lo), el basurero, el basurero, lo tira a la basurería y ahí acaban nuestros problemas con la mierda. El problema de los recuerdos que son mierda, es que tenemos alguien que les ayuda a quedarse, llama subconsciente, esa caca de recuerdo el subconsciente te lo va a tirar a la cara en cuanto menos lo esperes, así que nadie esta preparado contra él.

Seguro que todo el mundo ha pensado alguna vez: Ojalá pudiera olvidar esto.  Ejemplo de lo que alguien quiere olvidar:







Solo me queda una cosa que añadir, ojalá, en el siguiente paso evolutivo, nos inventemos una papelera de reciclaje decente para los recuerdos, que podamos programar a nuestro antojo para reciclar cada X tiempo lo que halla dentro.

Saludos, que como yo y Anónimo, bastardos sin evolucionar